Desde nuestra primera foto detallada de Marte tomada en 1965, viajes de
sonda espaciales al planeta rojo han revelado un mundo extrañamente
familiar, aunque lo suficientemente diferente como para desafiar nuestras
percepciones de cómo funciona un planeta. Cada vez que sentimos
entender a Marte, nuevos descubrimientos nos obligan a comenzar
de nuevo con nuestras teorías existentes.
Parecería que Marte debería sería más fácil de entender. Al igual
que la Tierra, Marte tiene casquetes polares y nubes en su atmósfera,
patrones estacionales del tiempo, volcanes, cañones y otros rasgos
físicos reconocibles. Sin embargo, las condiciones en Marte varían
ampliamente con respecto a lo que conocemos en nuestro propio planeta.
Durante las últimas tres décadas, sonda espaciales nos han mostrado
que Marte es rocoso, frío y estéril bajo un brumoso cielo rosado.
Hemos descubierto que el actual desierto marciano insinúa un
mundo pasado volátil donde volcanes explotaban con furia,
meteoros horadaron profundos cráteres y desbordantes torrentes
de agua inundaron su suelo. Y Marte continúa estimulando nuestra
curiosidad con cada aterrizaje o giro orbital de nuestras sonda espaciales.
La pregunta esencial para la exploración de Marte:
¿Hay vida en Marte?
Entre nuestros descubrimientos de Marte, uno se destaca entre todos:
la posible presencia de agua líquida, ya sea en su pasado remoto o
conservada hoy en el subsuelo. La presencia de agua es la clave
porque casi en cualquier sitio de la Tierra donde encontramos
agua, encontramos vida. Si Marte tuvo alguna vez agua líquida, o
aún la tiene hoy día, es irresistible preguntarse si alguna vida
microscópica se pudo haber desarrollado en su superficie. ¿Habrá
evidencia de vida en el pasado de este planeta? En tal caso, ¿podría
alguna de esas diminutas criaturas vivientes existir aún hoy?
Imaginase lo emocionante que serķa contestar "¡Sí!"
Aun si Marte estuviera desprovisto de vida pasada o presente,
todavía quedaría mucho para entusiasmarnos. Nosotros mismos
podríamos llegar a ser la "vida en Marte" si algún día seres
humanos decidieran viajar allí. Mientras tanto, tenemos todavía
mucho que aprender sobre este sorprendente planeta y
sus ambientes extremos.
Nuestra estrategia de exploración: ¡Sigamos el agua!
Para descubrir las posibilidades de vida en Marte -pasadas,
presentes o las nuestras en el futuro- el programa de Marte ha
desarrollado la estrategia de exploración conocida como "Sigamos el agua".
Para comenzar a seguir el agua, debemos entender el actual
medio ambiente marciano. Es necesario explorar los rasgos físicos
observados, tales como lechos de ríos secos, hielo en los casquetes
polares y tipos de rocas que sólo pueden formarse en presencia de
agua. Necesitamos buscar fuentes de aguas calientes, fumarolas
hidrotermales o reservas de agua en el subsuelo. Deseamos
averiguar si el antiguo planeta Marte albergó alguna vez un
inmenso océano en el hemisferio norte, tal como algunos
científicos creen, y de qué modo Marte pudo haberse
transformado de un medio ambiente acuoso al clima reseco y
árido que tiene presentemente. Respondiendo a estas preguntas
tenemos que adentrarnos en la historia geológica y climática del
planeta para descubrir cómo, cuándo y por qué Marte soportó
cambios tan drásticos para convertirse en un planeta prohibido,
y a la vez prometedor, que observamos hoy día.
Misiones futuras
Para alcanzar estas metas, todas nuestras misiones futuras deberán
estar impulsadas por rigurosos criterios científicos que evolucionarán
continuamente a medida que hagamos nuevos descubrimientos.
Nuevas tecnologías nos permitirán explorar Marte como nunca lo
hemos hecho antes. Obtendremos imágenes de mayor resolución,
descensos precisos a la superficie, movilidad en la superficie con
mayor alcance e incluso el retorno de muestras del suelo y rocas
marcianas para estudiar en laboratorios ubicados aquí, en la Tierra.